El arroz. El auténtico espíritu del Delta.

Fruto de más de 150 años de tradición y de los mejores arroces conreados por más de cinco generaciones de arroceros en el Parque Natural del Delta del Ebro, nace Segadors del Delta.

 

Nuestros productos

Los productos de Segadors del Delta se elaboran al 100% en el delta del Ebro, dotándoles de una gran autenticidad, identidad y calidad, además del valor añadido que comporta para la calidad ambiental.

De calidad, como no.

Segadors del Delta dispone del sello de calidad alimentaria y la denominación de origen protegida y certificada por la Comunidad Europea, distintivos que garantizan la autenticidad de los productos.

Protegiendo la tierra.

La cooperativa Arrossaires del Delta y el Parque Natural del Delta del Ebro, desde el año 2010, tienen una línea de colaboración basada en la aportación del 1% de los beneficios de la comercialización de los productos de la marca Segadors del Delta para la conservación del parque.

Descubre nuestra amplia gama de licores y espirituosos derivados de hierbas, frutos y, como no, del arroz.

Descubre nuestras variedades de arroz.

El único con alcohol procedente del destilado del arroz.

Perfecto para tomar en compañía, como copa de media tarde, acompañado de frutos secos o de algún dulce.

 

 

Licor de crema de arroz 1860

De la receta mejor guardada durante años, elaboramos este nuevo licor de crema de arroz con un toque cítrico, rindiendo homenaje al año en el que se sembró la primera semilla en el delta del Ebro: 1860.

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Del delta del Ebro

Es un privilegio excepcional cultivar los campos del parque natural del delta del Ebro, un espacio protegido donde se respira la esencia arrocera de años y años de tradición. Su extensión de casi 22.000 hectáreas permite recoger 120 millones de quilos de arroz en cáscara (el 98,5 % del total de Cataluña y el 20% de España) que acabarán convirtiéndose en 70 millones de quilos del arroz blanco más preciado por los consumidores, el Gleva y de las variedades bomba, J. Sendra y Tebre.

Un lugar donde en abril el tiempo parece detenerse cada vez que el agua vuelve a inundar los campos de cultivo hasta que empieza la siembra. Una fiesta de colores y destellos que culmina a mediados de septiembre, dando paso a la gran fiesta de la siega. Un ciclo que da fe de la estima por esta tierra y por un cultivo respetuoso con el medio ambiente que consigue la armonía perfecta entre la explotación agraria y los valores naturales de un parque único en el mundo.